La Memoria 2025 de Cáritas Cataluña alerta de una pobreza cada vez más cronificada por la crisis de la vivienda
El acceso a una vivienda digna, la situación administrativa irregular y el debilitamiento de los vínculos comunitarios dificultan cada vez más los procesos de inclusión social
La Memoria 2025 de Cáritas Cataluña confirma que la pobreza en Cataluña se ha vuelto cada vez más compleja y persistente. La falta de ingresos ya no explica por sí sola las situaciones de exclusión: el acceso a la vivienda, la irregularidad administrativa y el debilitamiento de los vínculos sociales se han convertido en factores determinantes que impiden a miles de personas desarrollar un proyecto de vida digno.
Durante 2025, las diez Cáritas diocesanas con sede en Cataluña acompañaron a 86.128 hogares, en los que vivían 199.571 personas, mediante 2.084 proyectos desarrollados en todo el territorio. Esta labor fue posible gracias al compromiso de 11.110 personas voluntarias, 674 profesionales contratados y 18.103 personas y empresas colaboradoras. En total, la entidad destinó 53 millones de euros, de los que el 82 % se dedicó directamente a la acción social.
La vivienda continúa siendo el principal factor de exclusión
La Memoria pone de manifiesto que el 55 % de los hogares acompañados no dispone de una vivienda digna, mientras que casi siete de cada diez tienen dificultades para afrontar el pago del alquiler, la hipoteca o los suministros básicos.
Como consecuencia, muchas familias se ven obligadas a recurrir al realquiler como única alternativa residencial. Lo que hace quince años era una realidad residual se ha convertido hoy en la solución habitual para uno de cada tres hogares acompañados por Cáritas, transformándose en muchos casos en una situación permanente.
La irregularidad administrativa condena a miles de personas a la exclusión
Otro de los datos más preocupantes es que el 46 % de las personas atendidas se encuentra en situación administrativa irregular, una circunstancia que limita el acceso a derechos fundamentales, dificulta la inserción laboral y prolonga situaciones de pobreza que podrían evitarse mediante políticas de inclusión más eficaces.
Durante el proceso extraordinario de regularización, Cáritas acompañó a unas 7.500 personas y realizó los trámites de más de 4.000 expedientes, un trabajo que continuará mediante itinerarios de inserción laboral para favorecer la estabilidad administrativa de estas personas.
Mujeres e infancia, los colectivos más afectados
La pobreza sigue teniendo un claro rostro femenino. Las mujeres representan el 58 % de las personas acompañadas y más de la mitad de los hogares atendidos tienen niños, niñas o adolescentes.
Esta realidad preocupa especialmente porque compromete la igualdad de oportunidades y perpetúa la transmisión intergeneracional de la pobreza.
Tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza
La recuperación del empleo todavía no se traduce en una verdadera inclusión social. El 60 % de las personas acompañadas estaba en situación de desempleo y una de cada cinco tenía un empleo precario.
Estos datos reflejan que disponer de un trabajo ya no asegura unas condiciones de vida dignas.
Reconstruir la comunidad para combatir la pobreza
Cáritas Cataluña defiende que la respuesta no puede limitarse a cubrir necesidades básicas. La entidad apuesta por un acompañamiento integral que sitúe a la persona en el centro, garantice el acceso a derechos y fortalezca las redes familiares, vecinales y comunitarias como elemento esencial para prevenir y superar la exclusión social.
Durante la presentación de la Memoria, la entidad recordó también las palabras del papa León XIV durante su visita a la parroquia de San Agustín de Barcelona: «La vida no es una carrera para vivir de forma solitaria; es algo que se juega en equipo y hay que aprender a correr juntos».
Las propuestas de Cáritas Cataluña
- ampliar el parque público de vivienda social;
- garantizar el acceso efectivo a una vivienda digna;
- aprobar la ley de medidas urgentes contra el sinhogarismo;
- implantar la prestación universal por crianza;
- avanzar hacia la gratuidad de la educación de 0 a 3 años y de las actividades extraescolares.
La Memoria concluye que combatir la pobreza exige actuar simultáneamente sobre las condiciones materiales de vida y sobre los vínculos comunitarios que hacen posible una sociedad más cohesionada.





