Cáritas pide proteger la dignidad humana ante la crisis en Ceuta
Cáritas expresa su preocupación por la situación en Ceuta y llama a proteger la dignidad humana
Cáritas ha expresado su profunda preocupación por la tragedia vivida en Ceuta durante los últimos días y ha realizado un llamamiento a situar la dignidad humana en el centro de la respuesta a la actual crisis migratoria. La organización se une así a la voz de la Iglesia en España y de la Iglesia en Ceuta para reclamar una respuesta basada en los derechos humanos, la protección de las personas más vulnerables y la cooperación institucional.
Lamentar la pérdida de vidas humanas
La organización lamenta profundamente la muerte de las personas que han fallecido en el mar intentando alcanzar a nado la ciudad de Ceuta.
«Ninguna persona debería verse obligada a arriesgar su vida para buscar protección, seguridad o un futuro mejor», recuerda Cáritas, que considera que cada muerte en las fronteras constituye una tragedia que interpela a toda la sociedad.
Reconocimiento a la ciudadanía y a las entidades sociales
Cáritas también reconoce el impacto que la llegada masiva de personas en un corto espacio de tiempo ha tenido sobre la población de Ceuta y sobre sus servicios públicos e instituciones, que han debido afrontar una situación de gran complejidad.
La organización agradece la solidaridad demostrada por la ciudadanía ceutí y reconoce el trabajo realizado por las entidades sociales, organizaciones humanitarias, comunidades religiosas, profesionales y personas voluntarias que están ofreciendo atención, acompañamiento y protección a quienes más lo necesitan.
Protección de las personas más vulnerables
Ante esta situación, Cáritas recuerda la obligación de proteger especialmente a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, entre ellas los niños, niñas y adolescentes, así como quienes buscan protección.
La entidad subraya que el respeto a la dignidad humana, al interés superior del menor y a las garantías recogidas en el marco jurídico no puede quedar relegado en situaciones de presión fronteriza.
Asimismo, destaca que la Iglesia en Ceuta y las Cáritas locales han puesto a disposición sus recursos de acogida y mantienen su compromiso de colaborar con las administraciones y los organismos competentes para atender las necesidades que puedan surgir desde la coordinación institucional, la solidaridad y el respeto a la dignidad de todas las personas.
Contra la instrumentalización de las personas migrantes
Cáritas denuncia la instrumentalización de las personas migrantes como herramienta al servicio de intereses políticos o estratégicos y rechaza el uso de la demografía como elemento de presión geopolítica.
«Ningún ser humano debe ser utilizado como medio de presión o confrontación. Las personas migrantes son sujetos de derechos y merecen ser tratadas con respeto, humanidad y justicia», señala la organización.
En este contexto, recuerda las palabras pronunciadas recientemente por el papa León XIV durante su visita a España, cuando afirmó que las personas migrantes «no son números ni expedientes, sino personas con una dignidad que nadie tiene derecho a despreciar». Cáritas se une también a la oración realizada por el Pontífice durante el Ángelus del pasado domingo para pedir soluciones de paz, estabilidad y justicia.
Un llamamiento a una respuesta basada en los derechos humanos
Cáritas hace un llamamiento a las administraciones públicas, a los responsables políticos y a la comunidad internacional para impulsar soluciones que garanticen la protección de los derechos humanos, la cooperación entre los países y la Unión Europea, el respeto a la legalidad y el desarrollo de vías seguras para la movilidad humana.
La organización invita igualmente a toda la comunidad cristiana y al conjunto de la sociedad a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de las personas migrantes y a promover respuestas que favorezcan la convivencia, la igualdad de trato y la esperanza.
Como recuerda el papa León XIV:
«Y que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros.»





